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Old 13-Aug-21, 07:19
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Default Re: Historias de un matrimonio

Tal y como había dicho, Pili volvió enseguida. Llevaba una camiseta blanca ceñida y unos shorts negros. Un atuendo que no hacía sino resaltar sus bien proporcionadas curvas. No tenia demasiado pecho, pero sabía como hacerlo resaltar para atraer miradas, y, si, su culo si que era para sentirse orgulloso, duro y firme. El trabajo físico que hacía permitía que un 9.5 sobre 10 fuera una justa calificación. No muy alta, sobre 1,65, pero aun así de esas mujeres que cuanto te cruzas con ellas en la calle, giras la mirada para echar un último vistazo.

Felix la vio y se dio cuenta de lo que pretendía. Iba a tener enfrente no solo a su esposa, sino a la versión de ella que más “le ponía”, incluyendo esa braguita negra de seda y encaje cuyas costuras marcaban el short de lycra, y de las que, mitad por lujuria, mitad por ganas de cachondeo, decía que “era una vergüenza lo que costaban con lo poco que te duran puestas”. Estuvo en un tris de proponer un “pelillos a la mar” y tratar de llevársela a la cama, pero su orgullo herido le pudo. Además, pensó, “cuando la tenga debajo de mí, vencida, la besare y empezaré a quitarle la ropa y …”

- Venga, vago, que sigues con el pijama, y no va a aguantar. Que después de lo de hoy, te va a comprar otro quien yo te diga. Tienes 2 minutos.

Salió de la ensoñación y en dos minutos, Felix se había quitado el pijama, quedando solo con unos boxers negros ajustados. El también sabia que lo que se veía gustaba a muchas mujeres, pero hoy no estaba para eso. Estaba para reponer su orgullo, y hacerle saber a Pili que no todo valía con él.

- Ayúdame a apartar los sillones para hacer sitio.

Un minuto más, y ya estaban los dos uno frente a otro. allí estaba ella, 25 centímetros y 30 kilos menos, y realmente hermosa. Aun estaba a tiempo de parar eso, si ella quería.

- Estás segura de que quieres esto. Soy demasiado grande para ti.
- ¡Y ahora quien es el condescendiente aquí!
- Vale, vale, ….
- Pues hala, empecemos

Se miraron, ambos con las manos en posición de pasar al ataque en cualquier momento. Felix hizo el primer movimiento, y trato de agarrar los dos antebrazos de Pili. Fue un movimiento débil. No tuvo ningún problema en desembarazarse de él. A la vez, le agarró la muñeca derecha con su mano izquierda, mientras se giraba, y pasaba el otro brazo por debajo del antebrazo junto al sobaco. Luego tiro con firmeza, pero sin usar mucha fuerza, pues sabía que no necesitaba hacer demasiada. La inercia del movimiento de Felix le ayudaba. El cuerpo de casi dos metros recorrió completamente su espalda, antes de iniciar la caída al suelo. Pili se sintió satisfecha. Hacia unos cuantos años que no ejecutaba un ippon-seoi-nage, pero su antigua profesora no le hubiera puesto mácula alguna al movimiento que acababa de aplicar. Tras lo cual, dio un paso apoyando el pie en el pecho de su caído esposo. Un gripo acompañó el momento en que, a propósito, puso solo el peso sobre el pie encima de la caja torácica.

- ¿Qué cojones haces?
- Lo que voy a seguir haciendo contigo, lo que me plazca. ¿Qué se siente siendo pisoteado por tu mujer? A mi me está sentando divinamente.

Trato de levantarse rápidamente, pero ella le estaba esperando, y dos segundos después, una nueva llave le había puesto otra vez mirando al techo, y nuevamente, se repitió el paseo sobre su cuerpo. Hubo una tercera vez, y una cuarta. Tras el consiguiente paseo, Pili volvió a hablar.

- Vuelve a levantarte, que puedo estar haciéndote esto todo el día. ¡Es hasta divertido, leñe! Me lo estoy pasando pipa. Tenemos que instaurar el “día de las llaves y los paseos” en este matrimonio.

Le dolía la espalda. Pero le dolía más la sonrisa de oreja a oreja de ella. Parecía que no podía haber nada mas humillante, hasta que llegaba lo siguiente, y lo era más. Estuvo 20 segundos en el suelo sin moverse.

- Bueno, como parece que te vas a quedar allí todo el día, doy por terminada la ¿lucha?, ¿exhibición de defensa personal femenina?, ¿entrenamiento?, realmente no sé qué nombre ponerle. En fin, me voy al sofá…

Se dirigía hacia allí, cuando escucho la voz de Felix.

- Aunque sea lo último que haga, te tengo que estar sobando las tetas mientras estoy encima de ti.

¡Que predecible fue lo siguiente! Evitó las manos las manos de Felix dirigiéndose a sus pechos, y giro para que encontrara el vacío. Sin embargo, dejo una pierna, con la que su marido tropezó, acabando a cuatro patas en el suelo. Era lo que ella estaba esperando. Coloco sus muslos a ambos lados del cuelo de Felix, y cerró las piernas. Lentamente, para que su marido no sufriera lesiones se tumbo al suelo, mientras iba ajustando su posición. Cuando acabó el movimiento, estaba de lado, con sus piernas alrededor de la cabeza y un brazo de su marido. Sankaku-jime había sido su especialidad en judo suelo cuando competía, y nuevamente le estaba haciendo un buen servicio.

- Me parece que llevas mal camino en lo de magrear mi delicado cuerpo, sin embargo….

Entonces se dio cuenta. Miro a la zona de sus calzoncillos. Allí la vio. Una perfecta “tienda de campaña”.

- ¡Vaya, a mi marido le pone que le machaque sin piedad! ¿Pero como puedes ser tan pervertido?

Y cuando parecía que no podía existir mas vergüenza, la realidad le confirmaba, que si, que era posible. Allí estaba, completamente vencido. Si intentaba resistirse, Pili aumentaba la presión en el cuello hasta que se hacía insoportable, una y otra vez. Sus reservas eran cada vez menores. La rabia se volvió frustración, la frustración en lastima de si mismo, y allí las lagrimas pugnaban por salir. Solo el ultimo resquicio de orgullo que le quedaba le hacia jurarse y perjurarse que no seria ella quien las vería.

- Pues parece que en tu empeño de que a mis tetas le quedaran las marcas de tus manos de por vida esta fracasando miserablemente, sin embargo …

En ese momento, le bajó la parte de adelante del calzoncillo, dejando su erección a la vista.

- Yo si puedo hacer lo que quiera contigo. ¿Qué es peor, que te deje como esta ahora, o que no puedas hacer nada si decido que vas a correrte si o si, limpiándote con la ropa que llevas puesta?

Dicho esto, empezó a masturbarle. Felix volvió a forcejear, pero nuevamente la presión que aplicaba en el cuello Pili hacia que no pudiera hacer nada. Siguieron 20-30 segundos de silencio, hasta que…

- Si no quieres que lo haga, pídemelo por favor.
- No me hagas esto, Pili.
- Pídemelo por favor.
- …..
- Te prometo que no voy a parar hasta que te corras o me lo pidas por favor.

Entre lágrimas, por fin, llego lo que ella pedía.

- Por favor, Pili, para, no lo hagas. ¡Dios, que humillante es esto! Para, por lo que más quieras….

Fue automático. Inmediatamente, apartó tu mano y deshizo el triángulo que controlaba su cuello. En silencio, se dirigió al sofá y se sentó. Felix, entre sollozos, se dirigió al baño a llorar.

Una hora después, cuando por fin salió de baño, y se dirigió a la habitación, Pili se levantó del sofá, y fue allí para hablar. Sin embargo, la sorpresa fue tremenda, al encontrar a su marido con la maleta, poniendo su ropa y sus cosas.

- Se puede saber que hacer
- Me voy.
- Pero WTF….
- Soy patético.
- ¿Pero que coj… vas a ser patético?
- Pero si lo acabas de ver tu misma. Lo haces todo mejor que yo. No estoy a tu altura para nada. No te merezco.
- Dos cosas. Una, que sea la última vez que te escucho algo así. Dos, son las 4 de la tarde y tengo el estómago vacío. Coloca las cosas de la maleta en su sitio otra vez, mientras yo caliento algo en la cocina y hablamos abajo.

15 minutos después, ambos dos estaban en la mesa. Con un poco de arroz con pollo, en el estomago, Pili ya sentía que funcionaba mejor.

- Y ahora explícame eso del patetismo, porque yo no lo veo por ningún lado.
- Pues no ha sido evidente, lo que te has divertido machacándome una y otra vez.
- Y cuál es el problema.
- Porque no debería ser así.
- Eso no es una razón.
- Es que …. No sé cómo decírtelo.
- No, si ya me doy cuenta porque es. No puede ser así, porque eres un hombre, mides mas que yo, y tienes más fuerza, ¿me equivoco?
- ……..
- ¿ME EQUIVOCO?
- Es que así, yo debería ser mejor que tú.
- ¡Mierda de estereotipos! Ahora me vas a escuchar. Ya sabes lo que pasa cuando vamos a casa de mi hermana, a mí, sus hijos me quieren, pero a ti, ¡a ti te adoran! ¡Tío, colúmpiame! Y lo haces. iTío, enséñame a nadar! Y allí estás ¡Tío, ayúdame con los deberes! Y allí está tío ayudándoles a entender los problemas. ¿Tío, dame un beso! Y les das 5. Mis padres me dicen que cuando tengamos hijos, “la madre” serás tú. Se cree que me jode. ¡Pero lo que hacen es que me sienta muy orgullosa de ti! Lo del tenis. No serás el mejor de los jugadores, pero como entrenador, que con solo dos años de practica sea capaz de “ganar a mi marido” habla muy bien de tus habilidades. Y sobre … lo último, si después de estar desde los 6 hasta los 21 años yendo a clases y competiciones de judo, el resultado hubiera sido de otra manera la que estaría autoflagelándome sería yo preguntándome qué sentido habían tenido buena parte de 15 años de mi vida. Así que olvídate de los puñeteros roles que espera la gente.

Las palabras cayeron como losas sobre él. Era la humillación definitiva. La humillación de darse cuenta cuan equivocado estaba en su visión de la vida, de que ella era más inteligente. Pero esta vez no se escondió en el baño, sino que se levantó, apoyó su cabeza en el hombro izquierdo de Pili y volvió a llorar. Unas lágrimas que pedían perdón con más fuerza que cualquier otra manera de hacerlo.

Una hora después, estaban en el sillón abrazados.

- Lo de la “tienda de campaña” cuando te tenía en el suelo, creo que mejor lo dejamos para otro día, ¿no?
- Si, Pili mejor, tengo que darle una vuelta a eso. Estoy super a gusto aquí contigo, necesito pensar en otra cosa. Se te ocurre algo.
- Pues sí, se me ocurre algo. Podríamos ir a la habitación. Me siento extraña llevando estas bragas contigo alrededor sin que estés intentándomelas quitar y creo que ya es momento de retomar esa rutina. Y me gustaría que cumplieras eso que has dicho antes de “Aunque sea lo último que haga, te tengo que estar sobando las tetas mientras estoy encima de ti”. A mi no me parece un mal plan, ¿no crees?
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