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Old 08-Sep-21, 12:32
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Default Re: Historias de un matrimonio

Aclaración: Cuando escribo en mayusculas, signfica que gritan

Solo habían pasado 20 minutos, pero sabía que su vida ya no volvería a ser igual, si es que sobrevivía. Estaba a punto de desvanecerse. Ana había formado con sus piernas un triángulo, que se había cerrado sobre su cuello, a la vez que el gemelo izquierdo de su mujer presionaba su cabeza para hacerlo mas cerrado, poniendo su cabeza contra el pubis, cubierto por unos leggins negros con una mancha de la sangre que salía de su nariz. Y lo que mas le avergonzaba era su erección, perfectamente visible.

Por segunda vez en ese día, Julián perdió el conocimiento.

Un rato antes:

Julián abrió la puerta de su casa. Ana sabía lo que significaba. En el mejor de los casos, Julián llegaría borracho, pero tras haber ganado en la partida de cartas de después del trabajo, y ella, “solo” tendría que acceder a sentir los patéticos intentos de un borracho por penetrarla sin mucho éxito debido al alcohol, mientras ella apartaba su rostro del infame olor a whisky barato de su aliento. Era peor cuando perdía. Cuando esto sucedía, no había sexo, solo ejercer de “esclava” de todas las apetencias de su marido. Había conseguido por fin que las veces que el le pegaba en esos casos menudeaban, pero nunca habían desaparecido del todo. Y, durante mucho tiempo, había vivido con miedo. Pero ya no. Ya no tenía.

Pero en cuanto se abrió la puerta, se dio cuenta que estaba ante el peor caso posible. Ese día no había habido partida, tras las 2-3 cervezas que echaban por el camino, el tugurio estaba cerrado. Y toda la frustración del trabajo, la traía entera, enterita a casa. Esos días, no había manera de evitar la violencia, y Ana siempre acababa llorando humillada y dolorida en la cama, en silencio, porque si le despertaba, era peor aún.

Julián entro, se sentó en el sofá, y empezó con la primera frase que siempre salía de su boca en esos casos:

- Tráeme una cerveza.

Ana se levantó, fue a la nevera, cogió una, y se la entrego. Dio un trago que acabo con tres cuartas partes de ella.

- Está caliente, inútil. Tráeme una más fría.

Era el momento que estaba esperando.

- Está perfectamente fría. Te la vas a buscar tu.

Julián se quedó de piedra. Era la primera vez que le contestaba así. Mejor, pensó, esta vez le daré más fuerte…

- Pero que dices, zorra. Me la vas a traer ahora mismo, si sabes lo que te conviene.
- Desde luego que se lo que me conviene. Me conviene ponerte en tu sitio por fín.

Julián se levanto con la mano amenazante como otras tantas veces, directo a por ella. Hasta ahora, siempre su reacción había sido encogerse por miedo. Esta vez no. Salió corriendo hacia el enorme patio exterior y allí lo espero, y cuando llegó a su altura, con la mano bajando para golpearla, se apartó, mientras le empujaba para apartarlo. La inercia y el alcohol en sangre hicieron el resto, y Julián cayo de bruces al suelo. Con toda la sorna del mundo, Ana le dijo:

- Ten cuidado, que te vas a hacer daño.

Mientras le estaba diciendo esto, colocó su pie izquierdo sobre la nariz y boca de Julián, empujando para molestarle.

- Quita tus sucios pies de mi cara, zorra.
- Ten cuidado con lo que dices, dentro de un rato me vas a suplicar que no los quite de allí.
- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAh!

Trató de agarrarle el pie, para que se cayera, pero hábilmente lo separó y se distanció. Julián se levantó.

- Vas a arrepentirte de esto toda tu puta vida. ¡AAAAAAAAAAAAAAAH!

Vociferando volvió a lanzarse en tromba. Mientras se echaba para adelante para golpearla, ella se agacho y se hizo bola. Otra vez la inercia hizo que sus pies chocaran con esa bola que formaba su mujer, y otra vez cayo de bruces. Esta vez la caída fue más dura. pues se dio con la cara. Paró ligeramente el golpe con los brazos, pero no lo suficiente para que la nariz no sufriera un golpe, y empezara a manar sangre de ella. Mientras el se cubría la cara, ella se volvió a acercar y volvió a ponerle el pie.

- ¡Pídeme poder lamerme los pies!
- ¡TE VOY A MATAR, PUTA!

Esa frase pareció como que activaba un resorte en ella. Patada a la boca de estómago. Otra. Y otra más. Salto sobre la espalda de Julián, paso el brazo por el cuello, mientras las piernas se cruzaron en su abdomen. Completamente agarrada a él, echo el peso a un lado. La posición cambio. Ella paso a ser quien tenia la espalda apoyada en el suelo, mientras que con sus brazos y piernas controlaban completamente a Julián.

- Te voy a contar un secreto. Llevo tiempo preparándome para esto. ¿Sabes quién está en condiciones de matar ahora mismo al otro?

Al decir esto, empezó a aplicar el Mata-Leao que había aprendido en sus clases. Solo fueron 3 segundos, pero a Julián le quedo claro que decía la verdad. Empezó a moverse, para tratar de escapar, pero volvió a sentirse mal cuando su mujer volvió a constreñirte el cuello y se detuvo. Estaba aterrorizado

- No estas en condiciones de hacer nada. Ahora, ¿Qué debería hacer contigo? ¿QUE CREES QUE TE MERECES, IMPOTENTE DE MIERDA?

El grito, y sentir la presión por tercera vez el estrangulamiento, fue demasiado para el. Un rolde húmedo asomó por sus pantalones. El miedo le había hecho hacerse pis encima. Al notar la humedad, Ana volvió a aflojar.

- ¡Cobarde! Lo que te he tenido que aguantar de ti, y tu, a la primera, haciéndotelo encima. ¡Pero como pues ser tan cobarde!¡PERO COMO PUEDES SER TAN COBARDE, CABRÓN!

Sintió por cuarta vez la presión en el cuello. Allí ya no lucho. Se había dado cuenta de que era inútil. Estaba a su merced. Sin embargo, esta vez no sintió que aflojara. Su ultimo pensamiento antes de perder la consciencia fue de un terror que jamás pensó que pudiera llegar a sentir

Continuara....
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